JUICIOS

Fuero de familia | Un hombre que se había negado a reconocer a su hijo deberá resarcir económicamente a la madre del niño

En una resolución dictada dentro de un proceso de filiación en el cual la demandante también solicitaba un resarcimiento económico, el Juzgado de Familia de la IVª Nominación del Centro Judicial Capital dispuso que un progenitor deberá afrontar el pago de 500.000 pesos más intereses por no haber reconocido a su hijo en tiempo y forma y por no participar de la crianza. La decisión fue tomada por Valeria J. Brand -jueza subrogante- desde un abordaje con perspectiva de género, en el que consideró que la falta de reconocimiento voluntario y oportuno configuró un daño moral para la madre, ya que ésta se vio obligada a criar sola y sin ningún tipo de acompañamiento o asistencia.

Al iniciar su demanda, la mujer explicó que estaba embarazada y que había comunicado esta situación extrajudicialmente al progenitor, incluso a través de cartas documentos. En estas oportunidades, también le había demandado una prestación alimentaria y pedido ayuda para los gastos del embarazo y el parto. Todas las respuestas en este sentido fueron negativas y, en consecuencia, el niño nació y vivió sus primeros años de vida bajo el cuidado unilateral de su mamá y sin ningún tipo de contacto ni con su padre ni con sus familiares paternos.

En el expediente además se dejó constancia de que el pequeño -que a la fecha de la resolución tenía cuatro años- nació con una condición médica por la que requiere cuidados especiales en materia de acompañamiento y alimentación. Esta dificultad también incide en el tiempo libre que le queda a su madre, así como en el desgaste cotidiano que le genera la tarea de cuidados.

Durante el proceso, la jueza verificó las condiciones en que vivían ambas partes y también las interrogó por sus actividades, iniciativas, rutinas y tiempo dedicado al cuidado del niño, entre otros aspectos relevantes para comprender el contexto en que se sitúa el conflicto. Con todos estos datos, al momento de resolver revisó las posturas que asumieron los involucrados y cómo impactó la llegada de un hijo a sus vidas.

En un apartado de la sentencia se destaca que, al preguntarle al demandado por qué no cuidaba de su hijo cuando estaba enfermo, este contestó que “debía trabajar para prestar alimentos”. Ponderó que lo mismo podría haber dicho la madre del niño y, sin embargo, no fue así, ya que las expresiones del hombre “no hacen otra cosa más que reflejar la mirada patriarcal del demandado de lo que debe esperarse socialmente de una mujer que es madre, y de un padre productor, que pareciera tener obligaciones solamente económicas para con su hijo”.

Sobre estas consideraciones, con la aplicación de una mirada comprensiva que busca desarticular los roles estereotípicos de la función social de maternidad y de paternidad, la resolución concluyó que la mujer fue víctima de daño moral al verse obligada a conformar una familia de tipo monoparental. En consecuencia, hicieron lugar al resarcimiento económico peticionado, fijado en la suma de $500.000 pesos con los intereses que corresponden por el tiempo transcurrido entre la demanda y el dictado de la sentencia.

Por último, tras explicar teórica y jurisprudencialmente cómo se configura la legitimación en este tipo de reclamos, el fallo conjugó la perspectiva de género al interpretar que la actora está en una condición de hiper vulnerabilidad, ya que se intersectan las desventajas económicas, sociales e individuales, con una “connotación de orden moral”, que implicó un padecimiento en su persona y que la “falta de reconocimiento paterno por parte del demandado ha generado un elevado sentimiento de angustia en la actora, el cual se remonta a su embarazo y continúa acentuándose ante la falta del apoyo económico, físico y emocional del demandado, tanto en la crianza del niño como en los diversos tratamientos que la madre debe realizar por su condición de salud”.

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